Contribuyendo a mi primavera

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Lic. Daisy Abente – dabente@superarte.com.py 

Coach Ontológico – Psicoterapeuta

 

En mi trabajo cotidiano me encuentro y converso con varias personas, donde muchas de ellas manifiestan querer modificar sus finanzas personales. Muchas de ellas aluden a que su mayor dificultad está en el afuera, y escucho frases como por ejemplo “si ganara más”, “lo que pasa que no me alcanza”, “todo está muy caro”, “el gobierno no hace nada para subir el salario”, “tengo muchos hijos”, “mi jefe es tacaño” entre tantas otras explicaciones de su situación actual. A estas premisas las veo como excusas, porque están enfocadas en el afuera, en un otro que no soy yo. Esto muchas veces hace que nos pongamos en una actitud de víctima y de manera pasiva observar como las cosas pasan y nos siguen pasando. Y seguirán pasando hasta que te decidas a decir y poner un basta.

La actitud más madura, que nos compromete y la que verdaderamente podemos controlar es la que yo puedo hacerme cargo, puedo involucrarme y con movimientos propios empezar a gestar eso que anhelo. Semanas atrás estuve conversando con un colega y pensábamos juntos en este tema; surgió fuertemente el sentido de contribuir. Todos somos parte de un sistema y por ende, tenemos un efecto en el mismo. ¿De qué manera contribuyo a que las cosas sucedan o dejen de suceder? ¿Mi participación hace que colabore, aporte o impacte en lo que siento, pienso y hago? ¿Cuán consciente estoy de esta capacidad personal que tengo? ¿Hago el mejor uso que puedo de este recurso personal para encontrar los resultados deseados? Estas respuestas me ayudarán a sentirme más protagonista y comprometida con lo que quiero lograr y no ser una simple víctima de “la suerte” que me acompaña.

                Este efecto de contribuir y colaborar podemos traducirlo a otras esferas. Estas mismas preguntas podemos aplicar a cualquier ámbito en el cual nos desarrollamos en esta vida: ¿de qué manera me hago responsable y acepto las consecuencias de mis palabras, gestos y acciones? ¿Cuán consciente estoy del papel principal que ejerzo en mi propia vida? ¿Qué aporto al sistema familiar donde me vinculo a diario? ¿Qué tipo de colaborador estoy siendo en la empresa o institución donde trabajo? ¿Qué estilo de liderazgo estoy ejerciendo en mi entorno? ¿Cómo aporto mi granito de arena para hacer una sociedad más educada y civilizada? ¿De qué manera colaboro en el cuidado del medio ambiente? ¿Cuál es mi contribución en cada uno de estos temas? Si hiciera un resumen, en líneas generales, ¿sumo o resto?

                Este mes me surgen más preguntas que respuestas. Y probablemente sea por la fiebre alegre y jovial propio del mes, donde el renacer de la primavera muestra su mejor versión. Sacar la mejor versión que hay en cada uno es el desafío para seguir cosechando las mejores flores y frutos que podemos dar.

Las respuestas la encontrarás vos mismo en la medida que te animes a hacerte estas u otras preguntas más.  Te animo a que te armes de coraje y puedas hacer este trabajo interior que te hará trascender para superarte y estar cada vez mejor y porque no, seguir cosechando tu propia primavera.

 

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