Dinero y afectividad

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Marcela y José son pareja desde hace 5 años, ambos son profesionales. Marcela trabaja en diseño de interiores por cuenta propia y José es funcionario de una empresa y además se hace cargo de gerenciar un negocio familiar. Las finanzas de la pareja no están ordenadas ni se cumple lo planificado, porque es frecuente que José no cumpla con lo prometido. Esto pone a Marcela furiosa, porque ella procura estar al día y avanzar pero no tiene el acompañamiento del marido. José se excusa que está cansado, no tiene tiempo, le agobian sus trabajos y las deudas que tienen. Ella está desesperada queriendo encontrar una mejor calidad de vida y proyección futura con su marido al cual ama.

Este es un sólo ejemplo de alguno de las historias de vida que nos confían en Superarte. Por supuesto que los datos no son reales, por razones de confidencialidad, pero el eje de la temática es verídico y frecuente. Muchas veces pasa que el dinero de la empresa y de la casa están mezclados, no están separados. Y muchas veces sucede que los afectos (sentimientos, emociones, creencias de cada uno) se entreveran con las decisiones del otro. Cuando la empresa es familiar, esto sucede con mayor frecuencia; pues hay vinculación doble: por un lado somos familia, pero por otro lado hay dinero de por medio.

Es un trabajo personal de gran magnitud el separar la afectividad de lo que objetivamente sucede, pues como seres humanos nuestra subjetividad y sensibilidad están a flor de piel constantemente. Saber separar esto y asumir que hay cosas que no están bajo nuestro control ni nos competen es sanador.

El dinero es un tema de discusión con mucha frecuencia, si no hay o si sobra. Por lo tanto, acordar y cumplir sobre este tema es básico. Y esto sucede con frecuencia porque la mayoría de las cosas que necesitamos o hacemos a diario conllevan usar el dinero.

Tips para manejar mejor las finanzas y los vínculos:

  • Aprender a identificar tus emociones y controlarlas
  • Si tenes alguna conversación pendiente con alguien, buscar llevarla a cabo
  • Analizar fríamente la situación y observar que temas te competen y que no
  • Posicionate en tu rol y ocúpate, involucrándote en lo que te corresponda
  • Hablar frecuentemente de lo que te pasa, en primera persona y más de tus sentimientos que hablando de los otros
  • Honrar tus palabras, hablando bien y cumpliéndola

Valorar los buenos y malos momentos, de los buenos: disfrútalos, de los malos: aprende algo

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